20.10.09
las fiestas son un pequeño tesoro
11.9.09
NATURALIDAD

Por Bárbara Argüeso Merás
Mi cuerpo cubierto de arena cálida bajo la luz al principio es un poco raro, porque al estar la arena caliente la reacción del cuerpo, como es normal, es que quema, pero una vez que se va acostumbrado es agradable. Tumbarse en la arena caliente, con el sol calentándonos y escuchar los ruidos de las olas del mar, es muy relajante y cálido. Es la paz plena. Cuando yo me tumbo me imagino como si mi mente se desplazara hacia un mundo de tranquilidad absoluta. Me imagino que estoy sola en la playa y que no hay nada que me perturbe o que me haga moverme de donde estoy. Al sentir el calor de la arena es como cuando nos acostamos en la cama y nos tapamos con la manta y nos sentimos protegidos por ella, solo que la manta en vez de ser de lana o algodón es de arena. Entonces, inconsciente voy cogiendo la arena de los costados y me la pongo por encima del cuerpo. Empiezo por la tripa para que la piel se acostumbre hasta que quedo bien cubierta por esa sábana de tranquilidad.
SENTIMIENTO

Por Bárbara Argüeso Merás
Los sentimientos son lo que nos hace vivir, experimentar, ser humanos. Lanzarote es puro sentimiento. Desde que volví hace un año no hay un solo día en que mirando hacia el mar no haya sentido algo. Bien sea felicidad o tristeza, da igual, ambos son sentimientos que siente todo el mundo. Sentimiento. Sentir en Lanzarote es como si compartiera lo que haya en mi interior, si lloro creo que la isla me acompaña, me entiende y me apoya. Cuando estoy triste y veo cómo las olas rompen en las rocas creo que es la isla la que me habla y me dice que está a mi lado porque soy hija de esta Tierra y me cuida. Amo Lanzarote, amor, que es un sentimiento tan hermoso que sin duda nos ata a alguien o algo. Amamos a nuestros familiares, amigos, pareja, o incluso amamos a un perro, un objeto al que le damos un significado, pues, ¿por qué no amar un sitio? Que sea el lugar donde nacemos o no, no importa. Pero yo siempre amaré Lanzarote y sé que ella siempre estará aquí para mí.
OLOR A FUEGO

Por Bárbara Argüeso Merás
Mi aroma preferido de Lanzarote es el olor a fuego. Cada vez que volvía de Madrid a Lanzarote bajaba la ventanilla del coche y dejaba que entrara el viento, cerraba los ojos y sentía un olor a fuego, olía el calor que desprenden los volcanes y me imaginaba una fiesta de lava fundida corriendo en ríos por debajo del suelo que pisaba. Cuando me adentro en los volcanes siento ese aroma tan intenso, pero también distingo los matices del musgo de las rocas volcánicas, el olor de la madera de las parras o de las higueras. Noto la presencia de la vitalidad de las plantas. Como se sienten al estar enterradas en esa tierra. Se sienten orgullosas de ser parte de ella. Luego cuando paso a la costa me encanta sentir el olor a mar, a salitre posado en la arena, siento la fuerza del mar mientras rompe en los acantilados de piedra. Es como si mi isla me diera la bienvenida y me pidiera que me quedara, que quisiera que regresara a ser parte de ella. Mi isla querida. Cuánto te habré extrañado, pero ya estoy aquí contigo, dispuesta a que me acompañes a todos los sitios que recorra de tus paisajes, que estés presente en mi vida, en mis emociones, que sin ti no soy yo misma. Quiero quedarme contigo, disfrutar de tus frutos, de tus playas, de tus volcanes. Quiero sentir tu fuerza, tu magia, tu fuego y pasión por vivir, porque estás viva, tu entera eres un ser y mientras haya gente que te sienta como yo no morirás, porque serás amada y eso es lo que te hace seguir viva. En tus costa, en tus mal países, en cada brisa marina, o en cada calima. Eres una niña a la que siempre hay que cuidar y mimar, pero siempre tratarte con respeto porque eres grandiosa. Eres el amor de muchas personas, aunque ninguna de ellas te pueda poseer. Eso es lo que te haca especial. Que no tienes dueño, que tu puedes valerte por ti misma. Yo quiero cuidarte y quiero mimarte y sentirte. Por este amor que te tengo y por el que te puedan tener otras personas, por ese amor estás viva. Por ese amor eres eterna. Yo nunca podré vivir sin ti y tú nunca podrás vivir sin amor. Espero que siempre seas amada y querida, porque eres maravillosa y siempre lo serás y cada día de mi vida, te llevaré en mi corazón.
romeria de los dolores
Para ver mas fotos visitar la página www.webdelanzarote.com
esta fiesta se celebra mañana 12 de septiembre en lanzarote y gente de todas las islas vienen a a disfrutar de ella animo a todo el mundo a una diversión responsable para evitar accidentes.
RAÍCES

Por Mª José Merás Menéndez
Ella no nació en ningún sitio en particular ó al menos, así era como lo sentía su familia paterna, provenía de militares y ya se sabe, abuelos, tías y hermanas cada cual nacidos ocasionalmente en lugares distintos. Conoció hace años, muchos, la isla de Lanzarote. Se enamoró de ella, quiso conocerla a fondo. Se fue a vivir a Lanzarote. Caminó por dentro de sus volcanes, se bañó en todas sus playas desde Órzola a Playa Blanca. Bebió vino de todas sus bodegas. Tomó el sol, el viento… Le encantaba sentir el viento cuando ponía el pie en la isla al bajar del avión. Quería más, sentía cada día más a esta isla a la que llamó tierra de flores de piedra, y quiso engendrar vida en ella. Después de algunas noches de amar bajo el cielo estrellado de Timanfaya… tuvo una hija. Preciosa hija, en cuya mirada se reflejaba el cielo de Lanzarote y su risa era como el aire limpio que rodea la isla y en su interior crece el calor y la energía que le da la tierra. Y sonrió porque al fin se sintió llena, arraigada, se dio cuenta de que había echado raíces. Y fue feliz. Y pensó que Lanzarote era un buen sitio para nacer, vivir, morir, incluso renacer.
10.9.09
Guacimeda-Playa Honda ¡MI ATERRIZAJE!
Por Myriam Ybot
Subida en el avión, mira por la ventanilla. Los espacios que se abrían en el mar de nubes le permitían adivinar un océano inmenso bajo sus pies.
Viajaba a Lanzarote con un contrato de un año. Atrás quedaban las prácticas en revistas de mala muerte, los viajes sin rumbo, las colaboraciones gratuitas y la casa de sus padres.
Recordaba la isla de años atrás, cuando la visitó con una amiga. Le gustó tanto que soñó con regresar allí a trabajar una temporada. Incluso llegaron a ofrecerle algo en el sector turístico, -“es fácil, con inglés te colocas seguro”-, pero finalmente apuntó a Londres, la otra posible experiencia iniciática y vital.
Ahora sus deseos se habían hecho realidad, como le ocurría a las princesas de los cuentos. Veintipico años, un contrato y la vida por delante. El anuncio del aterrizaje la pilló embebida en sus pensamientos. Casi se sobresaltó cuando el avión planeo sobre el mar, con la barriga pegada al agua.
El aeropuerto, menudo y blanco, volvió a entusiasmarla y a recordarle las pistas africanas donde aterrizan los cazadores blancos, las pelis de Tarzán de su infancia. Como el hecho de abandonar el avión por unas escalerillas y caminar hacia el edificio, en lugar de utilizar el moderno “finger” de los grandes aeropuertos.
El sol la cegó en aquel mes de abril Lanzarote, cálido y ligeramente ventoso. Cada paso le acercaba a puerta de un nueva vida, que todavía no podía imaginar.
Cuando mira hacia atrás, casi 20 años después, recuerda el olor del mar, metido en su nariz, la sensación nueva de la humedad pegajosa, los nervios atenazando su estómago, la brisa, el peso de una maleta que, aunque entonces no lo supiera, trasladaba su vida definitivamente.
Felizmente para siempre.
CUEVA DE LOS JAMEOS
Por Maria José Merás Menéndez
Ana visitó Lanzarote invitada por la hermana de la amiga con quién compartía piso en Madrid y, ¡cómo no!, fue llevada por sus anfitriones a la cueva de Jameos. Quedó maravillada del lugar tan singular. Se sobrecogió del caminar por el pasillito de piedras que bordea el lago.
Al subir había el auditorio, a cielo descubierto encontró la explanada de paste flamea que rodea la piscina.Se descalzó quería saber si era una pasta resbaladiza, rasposa, ó suave. Era una curiosa redomada y quería sentirle bajo sus pies.
Se quedó sorprendida cuando vio que unos extranjeros se bañaban en la piscina y nadie les llamó la atención. Hizo lo propio, sacó el bikini de la bolsa y se lanzó también a la piscina. Descubrió que se podía deslizar, a modo de tobogán, por la parte más alta la que estaba pegada al auditorio. Pero… en una de sus subidas se resbaló y se torció el tobillo. Le hizo daño. No obstante se dejó acompañar por la hermana de su amiga a los aseos y allí se vistió para marcharse. Se dejó olvidado el bikini en la percha de la puerta del aseo.
Siempre que cuenta esta experiencia a sus hijos y a quien quiera oírle explica que no le importó nada perder el bikini. Que había comprado expresamente para su viaje a Lanzarote ni torcerse el tobillo. Dice que la sensación de notar como una especie de nieve solidificada pero no fría bajo sus pies le compensa del recuerdo tan maravilloso de su viaje.
Cierto es, que los viajes nos descubren cosas nuevas. Nos descubren además de los lugares que visitamos capacidad de no sentirnos defraudados por un pequeño tropiezo y saber entresacar aquello que nos ha impactado de forma sensorial y lo que es más importante ser también capaces de guardarlo en el recuerdo como algo bueno digno de ser contado.
CAMINA, DISFRUTA Y CONOCE...
La Avenida de Arrecife es mucho más que un paseo, en él existen rincones que nos hablan de gentes, tradiciones, cultura, misterios, todo sumergido en un entrañable encanto.Partiremos de la playa del Reducto y nuestro destino será el Castillo San Gabriel. En el parque José Ramírez Cerdá, conocido también como Parque Viejo, nos encontraremos con el edificio donde se ubicaba el antiguo Parador, y en el que actualmente se encuentra la UNED y la oficina de turismo. En este lugar también se sitúa el monumento a Blas Cabrera, científico eminente, lamentablemente desconocido para muchos canarios. Con un pasito más visualizaremos el quiosco de Música construido al lado del desaparecido muelle de Las Cebollas. Y terminamos en el Castillo San Gabriel donde podemos disfrutar de un museo de arqueología junto con un reloj que marca el paso del tiempo con los rayos de nuestra estrella.
Que es una fiesta en Lanzarote
esta orquesta es una de las mas conocidas por el publico lanzaroteño y ademas son chicos muy simpáticos a los que conoce mucha gente de la isla.
me gustaría tener alguna opinión del vídeo.
Cactus.
La parra
9.9.09
Jardin de Cactus, Lanzarote.

Lanzarote, tierra que utiliza los recursos naturales para salir adelante. Desde el aprovechamiento de la fuerza del viento hasta el cultivo de cochinilla en las pencas de tunera, planta que pertence a la familia de los Cáctus.
Gloria Ugarte
UNA VISITA AL JARDÍN DE CACTUS.
La visita de una amiga que venia por primera vez a Lanzarote y estuvimos de turismo entre las visitas que hicimos fue esta del jardín del cactus, donde disfrutamos muchísimo y todo nos pareció maravilloso, nos sentamos en la terraza a tomar un refresco que nos sentó estupendamente y llegamos a un acuerdo de repetir la visita.
Playa del Reducto
Playa del Reducto, Arrecife.

Disfruta Lanzarote conociendo los encantos de la ciudad de Arrecife, un lugar de encuentro de culturas.
Disfruta del encanto de una ciudad que mira al mar y permite al visitante la posibilidad de dar un paseo por la playa, tomar algo en las terrazas con los amigos y descubrir los encantos del litoral capitalino.




